Desde 1999, el Departamento de Estado de Estados Unidos rastrea los peores abusos de los derechos religiosos en el mundo. Como el reporte más reciente señala, nunca le ha faltado material. Las persecuciones de personas por su fe aumentan en todo el mundo.

Entre las tendencias más preocupantes, según el Departamento de Estado, están los “gobiernos autoritarios que restringen la capacidad de sus ciudadanos de practicar su religión”.

En el lenguaje burocrático, el Departamento de Estado llama a estos “países de preocupación particular”. Pero la designación puede venir con algo de violencia.

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