Miles de “Godínez” alrededor del mundo sufren un sueño intenso luego de ingerir sus alimentos, pese a que se ha asociado con oficinistas, la realidad es que  muchos seres humanos lo padecen, pero ¿de qué se trata?

Contrario a lo que se cree, la causa no es que se disminuya el flujo de sangre al cerebro para desviarla hacia el estómago durante la digestión.

La somnolencia que sentimos después de un gran banquete sucede en parte porque el cuerpo activa un mecanismo de “descanso y digestión” (lo opuesto a la reacción de “lucha o huida”, una respuesta fisiológica de supervivencia producida por una descarga del sistema simpático).

La otra causa se debe a que comidas de alto contenido de almidón (carbohidratos) aumentan los niveles de melatonina en el cerebro, lo que nos hace sentir sueño.

En realidad es un proceso natural que viene de nuestros ancestros y no precisamente por falta de caracter para regresar a las labores que representa la jornada diaria.